Por orar e ir a la iglesia, aumentan a más de 70 años de prisión la condena para 4 cristianos en Irán

Un tribunal de apelaciones iraní confirmó las condenas contra cinco cristianos acusados por actividades relacionadas con su fe, incluyendo reuniones de oración, bautismos, celebración de la Cena del Señor y conmemoraciones cristianas como la Navidad. Las sentencias acumuladas alcanzan al menos 71 años de prisión.
Entre los condenados se encuentran el pastor iraní-armenio Joseph Shahbazian, su esposa Lida Shahbazian y tres creyentes más vinculados a una iglesia doméstica. La decisión judicial fue tomada luego de que el tribunal rechazara las apelaciones presentadas por los cristianos.
Los afectados fueron juzgados bajo acusaciones relacionadas con supuestas actividades contra la seguridad nacional, una figura legal utilizada frecuentemente por las autoridades iraníes contra miembros de iglesias domésticas y cristianos convertidos del islam.
Entre los creyentes condenados también está Nasser Navard Gol-Tapeh, quien ya había pasado seis años en prisión anteriormente por participar en una iglesia doméstica. Tras ser liberado, volvió a ser detenido por continuar practicando su fe cristiana.
Otra de las condenadas es Aida Najaflou, quien enfrenta una pena de prisión mientras atraviesa problemas de salud después de sufrir una lesión en la columna durante su encarcelamiento. Su caso ha generado preocupación entre organizaciones que monitorean la situación de los cristianos perseguidos.
Según los detalles de las sentencias, varios de los creyentes recibieron penas de 10 años de prisión por cargos relacionados con actividades religiosas, mientras que otros enfrentan condenas adicionales por acusaciones de “reunión y conspiración”. En conjunto, las penas suman alrededor de 71 años de cárcel.
La organización Article18, citada en los reportes sobre el caso, señaló que estas condenas reflejan la presión que enfrentan los cristianos que practican su fe fuera de las iglesias reconocidas oficialmente. Las iglesias domésticas, donde muchos creyentes se reúnen en secreto, han sido uno de los principales objetivos de las autoridades iraníes.
Para los cristianos afectados, actividades consideradas normales dentro de muchas comunidades cristianas del mundo —como orar juntos, estudiar la Biblia o celebrar bautismos— se han convertido en motivos de persecución judicial en Irán.
Organizaciones defensoras de la libertad religiosa han pedido que se respeten los derechos fundamentales de estos creyentes y que las autoridades iraníes dejen de criminalizar expresiones pacíficas de fe. Mientras tanto, familiares y comunidades cristianas continúan solicitando oración por quienes permanecen encarcelados.
La situación de estos cinco cristianos recuerda la difícil realidad que enfrentan muchos cristianos alrededor del mundo: permanecer firmes en su fe aun cuando seguir a Cristo implica enfrentar oposición, rechazo o incluso perder su libertad.