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Durante la tormenta, una congregación decide alabar a Dios en medio de su iglesia completamente inundada

📅 agosto 24, 2026   •   ⏱ 3 min de lectura

Una fuerte inundación golpeó una iglesia en Indiana, Estados Unidos, dejando su templo completamente cubierto de agua. Sin embargo, cuando los miembros entraron para enfrentar los daños, decidieron hacer algo más que rescatar sus pertenencias. En medio de la adversidad, se sentaron dentro del templo y comenzaron a adorar a Dios.

La iglesia Harvest, ubicada en Muncie, fue alcanzada por las fuertes inundaciones que afectaron la ciudad la semana pasada. El 13 de agosto, los creyentes entraron al edificio y encontraron entre 10 y 15 centímetros de agua en todas sus áreas. A pesar de la situación, lograron rescatar varios objetos antes de que el nivel siguiera complicando las labores.

Durante varias horas, los miembros trabajaron para salvar todo lo que pudieron dentro de la propiedad afectada. Según relató Harvest – Sharing Life en Facebook, llegó un momento en que las aguas dejaron de avanzar y permanecieron estables. La congregación agradeció a Dios porque, aun en medio de las pérdidas, pudieron recuperar parte de sus pertenencias.

Entonces ocurrió una escena que llamó la atención: los cristianos decidieron permanecer dentro de la iglesia inundada para adorar. Se sentaron en los bancos con los pies y tobillos dentro del agua mientras uno de ellos acompañaba las alabanzas con una guitarra. En lugar de abandonar el templo inmediatamente, convirtieron aquel momento de desastre en un tiempo de adoración.

La congregación contó que, pese al agua que cubría la iglesia, en aquel momento había tranquilidad entre los presentes. Los creyentes comenzaron a cantar y a reconocer la fidelidad de Dios aun cuando tenían frente a ellos los daños causados por la inundación.

“Él es suficiente”, expresó la congregación al explicar por qué decidieron seguir adorando.

Harvest aseguró que su gratitud a Dios no dependía de que las circunstancias fueran favorables o de que el edificio estuviera intacto. Los miembros afirmaron que continuarían reconociendo lo que Dios hace y provee aun mientras atravesaban aquella difícil situación. Con firmeza declararon que “vamos a alabarlo en la tormenta”, convirtiendo la inundación en un testimonio de fe.

En los días siguientes, la congregación siguió trabajando en la limpieza y reparación de las instalaciones dañadas por el agua. Las inundaciones en Muncie formaron parte de un episodio severo que provocó daños y crecidas importantes en diferentes zonas de Indiana.

El Servicio Meteorológico Nacional documentó lluvias intensas, inundaciones y daños materiales durante esos días.

A pesar de las consecuencias, la iglesia envió un mensaje de ánimo a sus miembros y los llamó a no perder la esperanza. “Jesús no está sorprendido”, recordó Harvest, señalando que confían en que esta situación forma parte de un propósito mayor. También animaron a la congregación a permanecer agradecida mientras avanzan en el proceso de recuperación.

La comunidad  cristiana pidió además que las oraciones no se concentraran solamente en los daños sufridos por su propio templo. Llamó a orar por las personas que enfrentaron pérdidas mayores y a compartir la luz de Cristo con quienes fueron afectados. La iglesia aseguró que continúa levantando el nombre de Jesús en oración por todos los golpeados por la inundación.

La escena muestra que la adoración a Dios no está limitada a los días tranquilos: también puede levantarse cuando todo alrededor parece quebrarse. En medio del agua y los daños, estos creyentes decidieron glorificar a Dios, mostrando que la fe puede permanecer firme aun durante la tormenta.

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