120 personas aceptan a Jesús y queman objetos de hechicería en Madagascar

Unas 120 personas decidieron entregar sus vidas a Jesús después de una jornada evangelística realizada en una aldea remota del pueblo Bara, en Madagascar. Tras responder al mensaje del Evangelio, los nuevos creyentes reunieron objetos relacionados con prácticas de hechicería y los quemaron públicamente.
La misión fue realizada por el brasileño Fernando Basso y su equipo, quienes llegaron hasta una zona montañosa de difícil acceso. El propio misionero describió el lugar como una región llena de piedras, caminos complicados y peligros, donde llevar el mensaje representa un fuerte desafío.
Una de las principales herramientas utilizadas por los evangelistas fue la proyección al aire libre del filme “Jesús”, presentado en la lengua del pueblo Bara. La producción explica el mensaje de salvación y ha sido utilizada durante años por la misión para llegar a comunidades donde gran parte de la población no sabe leer.
Según Basso, el equipo ya había visitado esa misma aldea aproximadamente un año antes. Aquella primera presentación abrió las puertas para regresar y continuar predicando. Después de la nueva proyección, colaboradores de la misión permanecieron entre cuatro y cinco días más compartiendo el Evangelio con los habitantes.
El resultado, de acuerdo con el reporte del misionero, fue que 120 personas decidieron seguir a Cristo. Pero el momento no terminó solamente con palabras: los nuevos convertidos hicieron una fogata y destruyeron objetos que utilizaban en sus antiguas prácticas espirituales.
“Como testimonio de su arrepentimiento, quemaron sus objetos ligados a la hechicería”, relató Fernando Basso. La decisión fue presentada por el misionero como una señal visible de que aquellas personas estaban dejando atrás prácticas anteriores después de recibir el mensaje de Jesús.
Fernando y su esposa, Janaine Basso, desarrollan trabajo misionero en Madagascar desde 2013, especialmente entre el pueblo Bara, con apoyo de Missão Zero y MIAF — Africa Inland Mission. Su base está en Betroka, desde donde equipos salen hacia comunidades ubicadas en diferentes zonas del sur del país.
Los Bara son un pueblo de tradición principalmente oral, formado por ganaderos y agricultores seminómadas. Según Basso, muchas de sus tradiciones religiosas están vinculadas al animismo y a prácticas de hechicería; además, alrededor del 90 % no sabe leer ni escribir y la Biblia completa todavía no está traducida a su idioma.
Por esa razón, el filme “Jesús” se convirtió en una herramienta importante para comunicar el Evangelio de manera visual. Según los datos divulgados por la misión y recogidos por Guiame, desde 2017 el proyecto ha llevado la producción a 419 aldeas y alcanzado a más de 100.000 personas. El trabajo también ha contribuido a la plantación de 13 iglesias en la región.
Lo ocurrido en esta aldea muestra una respuesta que va más allá de escuchar un mensaje: estas personas, según el testimonio misionero, decidieron romper públicamente con prácticas que consideraban incompatibles con su nueva fe. Para quienes predican en lugares remotos como este, ver a decenas abandonar la hechicería y confesar a Jesús representa el fruto de años de perseverancia llevando el Evangelio donde todavía existen comunidades difíciles de alcanzar.





