En medio de la represión, cientos en Cuba entregan sus vidas a Cristo y se bautizan en el mar

Más de 300 personas fueron bautizadas en el mar durante una multitudinaria jornada organizada por la Iglesia Metodista en Cuba, en el distrito de Guantánamo. La celebración se realizó el 11 de septiembre y reunió a cientos de creyentes y familias que llegaron hasta la costa para acompañar públicamente a quienes decidieron afirmar su fe en Jesucristo. Las fuentes sitúan la cifra de bautizados cerca de las 350 personas.Planear Vacaciones Playeras
La ceremonia estuvo dirigida por el obispo Ricardo Pereira y el superintendente Roelvis Gaínza. Durante la actividad hubo momentos de alabanza, oración, testimonios y predicación del Evangelio, mientras decenas de obreros de la iglesia acompañaban a los nuevos creyentes hasta las aguas.
Adultos, jóvenes, matrimonios y niños participaron de la jornada, según las imágenes e informes difundidos sobre el encuentro. Frente a una multitud reunida en la playa, los bautizados hicieron pública una decisión que la congregación presentó como evidencia del impacto que el Evangelio está teniendo sobre personas y familias cubanas.
“Cada vida que desciende a las aguas está dejando atrás la vida antigua”, expresaron los ministros al explicar el significado de lo ocurrido. Para los líderes metodistas, el bautismo no fue presentado simplemente como una ceremonia religiosa, sino como la manifestación visible de personas que decidieron comenzar una nueva etapa siguiendo a Cristo.
La comunidad evangélica local calificó cada bautismo como una victoria espiritual y como otra señal del crecimiento que están experimentando congregaciones cristianas en la isla. Organizadores describieron el encuentro como un momento de unidad, con cientos de personas reunidas “en un mismo sentir, en una misma fe, en un mismo Señor”.
El acontecimiento tampoco aparece aislado dentro del metodismo cubano. Fuentes metodistas internacionales describen actualmente a la Iglesia Metodista en Cuba como una denominación en expansión, con presencia en todas las provincias y un fuerte énfasis en evangelismo, discipulado y formación de nuevos líderes. Una fuente de la Iglesia Metodista británica sitúa su membresía oficial en unos 65.000 creyentes, además de miles de asistentes habituales.
Ese crecimiento ocurre, sin embargo, en un escenario complejo para la libertad religiosa. Los cristianos cubanos han enfrentado detenciones arbitrarias, amenazas, hostigamiento y restricciones. Informes recientes de la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional también documentan amenazas, vigilancia, detenciones y fuertes controles estatales sobre comunidades y líderes religiosos, especialmente cuando pertenecen a grupos que no cuentan con reconocimiento oficial.
Las iglesias domésticas han sido una de las formas utilizadas por comunidades cristianas para continuar reuniéndose. Una investigación divulgada por la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana estimó que para 2012 existían entre 20.000 y 30.000 iglesias o casas de culto en el país, muchas vinculadas a denominaciones protestantes históricas. Las regulaciones cubanas mantienen controles sobre el registro de organizaciones y lugares religiosos, mientras los grupos no registrados pueden enfrentar sanciones y persecución.
La situación también queda reflejada en la Lista Mundial de la Persecución 2026 de Open Doors, que coloca a Cuba en el puesto número 24 entre los 50 países donde los cristianos afrontan los niveles más severos de persecución y presión por causa de su fe. La organización asignó al país 73 puntos dentro de su medición anual.
El bautismo no borra automáticamente las dificultades que enfrentarán, pero deja una declaración difícil de ignorar: para estas personas, la vieja vida quedó atrás y seguir a Jesús pasó a ser una decisión que estuvieron dispuestas a confesar públicamente.






